Una cosa es el cargo y otra la persona




Los directivo que pierden su posición, bien por avatares de la política empresarial o por un simple despido, se sorprenden de que al poco de abandonar su cargo nadie le llame, ni tan siquiera le cojan el teléfono.


Creen que su cargo les acompañará toda su vida. ¡Qué va! Lo cierto es que cuando pierdes tu cargo, te borran de las agendas. Puede parecer duro, pero no lo es: el cargo es lo que importa y no la persona.


Así ocurre ahora con la fallecida Reina de Inglaterra. Los cronistas confunden el cargo con la persona. Su recuerdo, el popular me refiero, va a durar unos meses. Como reina, en cambio, ha pasado a la historia en un día. Y es lo correcto


Recuerda: tus subordinados te admiran por el cargo y no por tu persona. Actúa en consecuencia, compórtate como un excelente y virtuoso jefe, así cuando dejes el cargo, se acordaran de tus acciones y no de tus logros. Esos a nadie le importan.


Hablando en plata ni a los accionistas.

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